MITO DE LA DAMA TAPADA
En muchas ciudades y pueblos de Latinoamérica, especialmente en Ecuador, se cuenta la historia de La Dama Tapada, una mujer tan hermosa como peligrosa.
Dicen que aparece de noche en calles solitarias, vestida con un elegante vestido largo, perfume dulce y una mantilla o velo que cubre su rostro. Su figura es tan perfecta que ningún hombre puede evitar mirarla.
Cuando un hombre la encuentra, ella camina despacio, seductora, y lo invita con gestos suaves a acompañarla. Su voz es casi un susurro, dulce y encantadora. El hombre, hipnotizado por su belleza, decide seguirla pensando que está ante una mujer misteriosa… y quizá enamorada.
Pero cuando ya están lejos del pueblo, en un lugar oscuro, ella se detiene. Con un movimiento lento, levanta el velo que cubre su cara. Y ahí es cuando el encanto termina:
Su hermoso rostro se transforma en una calavera espantosa o en una cara demoníaca, con ojos brillantes y vacíos.
El hombre, paralizado del terror, siente que las piernas no le responden.
La Dama Tapada se ríe, una risa fría que eriza la piel, y luego desaparece entre la oscuridad, dejando al hombre tirado, desmayado o completamente asustado. Algunos dicen que queda marcado para siempre por la experiencia; otros, que pierde la razón.
Según la leyenda, La Dama Tapada aparece para castigar a los hombres mujeriegos, infieles o borrachos, y advertirles que su comportamiento puede llevarlos a la perdición.
En las noches de luna llena, dicen que su perfume sigue oliendo en las esquinas… como aviso de que aún vaga entre las sombras.
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