LA LEYENDA DE LA SIGUANABA

 


La Siguanaba es una leyenda muy antigua y popular en Centroamérica, especialmente en El Salvador, Guatemala y Honduras. Dicen que es un espíritu que aparece en caminos solitarios, en el campo o cerca de los ríos durante la noche.

Según la leyenda, La Siguanaba se muestra primero como una mujer bellísima, de cabello largo y suelto, vestido blanco y figura perfecta. Su belleza es tan grande que los hombres quedan hipnotizados al verla.

Suele aparecerse a hombres infieles, borrachos o viajeros solitarios. Ella los llama con voz suave, los invita a seguirla y se comporta como si buscara compañía. Los hombres, encantados, la siguen sin pensar.

Pero cuando la víctima está lo suficientemente lejos del pueblo, La Siguanaba se detiene, se da la vuelta…
y es ahí cuando revela su verdadero rostro.

En lugar de la cara hermosa que parecía tener, muestra una cara horrorosa, a veces una calavera, o el rostro de un caballo, o un monstruo desfigurado con ojos brillantes. Es un momento de terror puro.

Los hombres huyen aterrados, muchos se desmayan y otros aparecen al día siguiente perdidos, confundidos o completamente traumados. La Siguanaba no siempre mata, pero deja a sus víctimas con el miedo marcado para toda la vida.

Dicen que su propósito es castigar a los hombres que engañan o maltratan a sus familias, recordándoles que sus acciones pueden llevarlos directo a la perdición.

Algunos aseguran que todavía se aparece en las noches de luna llena, cerca de ríos o en caminos vacíos, peinándose el cabello mientras espera su próxima víctima.

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